
La nueva temporada de vegap habla comienza con éxito. Los apoyos y felicitaciones al reiniciar nuestro informativo han sido inmediatos y se ha producido una importante demanda de quiénes no recibieron el primer número y quieren estar informados de manera directa de cuanto concierne a los artistas que defienden sus derechos de autor.
En esta ocasión, vegap habla trata un único asunto: Las Jornadas de Arte y Derechos de Autor celebradas los días 7 y 8 de noviembre pasado en el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo-ARTIUM, que han suscitado muchas controversias por la forma en que fueron abordadas cuestiones relacionadas con los derechos de autor de quiénes hacen el arte.
Las Jornadas
Estas jornadas fueron organizadas por ARTIUM con la colaboración de la Dirección General de Cooperación y Comunicación Cultural del Ministerio de Cultura.
El programa anunciaba ya una toma de posición de los organizadores al considerar "complejo y a veces controvertido el entramado que generan las artes visuales y los derechos de autor". Es sorprendente esta afirmación, pues las artes visuales y los derechos de autor de quiénes las generan no constituyen un "entramado" pues autor y obra son consustanciales y los derechos de autor hacen esta conjunción.
El debate se centró, para sorpresa de muchos, en los derechos de autor, no para estudiarlos, sino para denigrarlos y especialmente para atacar a VEGAP, despreciándola e incluso haciéndose, en algún caso, afirmaciones injuriosas.
El primer día, D. Juan Antonio Ramírez presentó una ponencia titulada "La Historia, la crítica de arte y los derechos de autor" en la que negaba a los creadores visuales el derecho de reproducción. La postura del Sr. Ramírez no sorprende, pues es uno de los promotores del Manifiesto de Soria, que ya fue contestado por VEGAP en el ejercicio de su derecho de réplica y que podéis encontrar en el siguiente enlace: [Ver texto].
Lo más llamativo del contenido de la ponencia de este Catedrático de Historia del Arte que califica los derechos de reproducción de "Plaga devastadora" y a la actividad de VEGAP de "extorsiones mafiosas", es que niega los derechos de autor que la Ley de Propiedad Intelectual reconoce a los creadores visuales y, sin embargo, defiende y reafirma los derechos de los editores y los escritores. Este planteamiento sorprendente, acientífico y reaccionario no cabe desde una opción equidistante, desde un invocado interés filantrópico y de defensa de la ciencia realizado por el profesor Ramírez. Sin embargo, es menos sorprendente cuando sabemos que el profesor Ramírez, además de Catedrático de Historia del Arte es también responsable de una línea editorial de libros de arte de Ediciones Siruela.
Ante estas y otras afirmaciones absolutamente contrarias a lo establecido en las Leyes de Propiedad Intelectual de todo el mundo y ante las acusaciones que estaban siendo vertidas contra nuestra organización, representantes de VEGAP que asistieron al acto intentaron intervenir para aclarar la inexactitud de las afirmaciones del ponente, sin éxito alguno, ejerciéndose de facto por las mesas una clara censura.
Respuesta de los artistas
Una vez finalizadas las sesiones del primer día, un grupo de artistas alarmados por cómo se estaba desarrollando el encuentro, hicieron un documento que fue puesto a disposición de los asistentes y que por su importancia transcribimos literalmente en defensa de la libertad de expresión.
LOS DERECHOS MORALES Y ECONÓMICOS DE LOS CREADORES, SON DERECHOS FUNDAMENTALES DE LAS PERSONAS, ES DECIR, DERECHOS HUMANOS.
Y así se recoge en el artículo 27 de la Declaración de Derechos Humanos, una declaración que ha sido suscrita por todos los países civilizados y por todas las mentes inteligentes, sensibles y generosas.
Este artículo, en su apartado segundo, afirma que: "Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora".
Estamos hablando de dos derechos: derechos morales y económicos.
Hasta aquí, constatamos continuamente, todos de acuerdo. Pero, ¿cómo ejercer esos derechos? Mediante el procedimiento que, desde Roma, ordena nuestra convivencia: esos derechos se formalizan en una ley, que una vez aprobada por los ciudadanos, es de cumplimiento obligatorio.
Y aquí, de repente, esa fraternidad cósmica con la creación y los creadores se derrumba. Y se derrumba siempre por la misma razón: porque las industrias culturales, en los países más desarrollados, son gigantes económicos y a los gigantes económicos les incomoda la pesadez de tener que contar con los creadores, pedirles autorización para la utilización de sus obras y encima tener que retribuirles por ello.
En el caso de la creación literaria o musical, esas industrias han encontrado diferentes modos, ya normalizados, de relacionarse y retribuir a sus creadores. No hacerlo es "piratear", un comportamiento socialmente deplorable y jurídicamente sancionable.
Pero en la creación visual esas industrias no existen. De modo que no tenemos, los creadores, otra alternativa que organizarnos por nuestra cuenta. Por eso creamos, hace ya 15 años, una Entidad de Gestión de nuestros derechos. Su nombre es VEGAP. Suscribimos un contrato con ella para que gestione nuestros derechos y, asombrosamente, en unos pocos años hemos conseguido que el derecho moral de los creadores visuales sea respetado y el derecho económico sea retribuido. VEGAP se parece más a una cooperativa de autores que a un "agente jurídico".
Los grandes grupos mediáticos y editoriales, los más importantes promotores, las Cajas de Ahorro, los Museos con sentido de responsabilidad social y los fabricantes de artefactos reproductores, tienen suscritos convenios con VEGAP en las que se comprometen a desarrollar las buenas prácticas necesarias para que el derecho de autor sea respetado en todos sus términos.
Y eso lo hemos logrado, asombrosamente de nuevo, los propios creadores. Los objetivos, estrategias y modos con los que VEGAP consigue ese respeto al trabajo del autor, propio de las sociedades modernas, son determinados y tutelados por los propios creadores. VEGAP es la única sociedad de gestión de derechos en la que su Consejo de Administración y sus órganos ejecutivos están integrados exclusivamente por creadores. Y, no hay por qué ocultarlo, en el panorama europeo somos la sociedad de gestión de referencia en la creación visual.
Se equivocan los que de forma interesada sostienen que en VEGAP estamos algunos artistas "poco avisados" manipulados por abogados ávidos. Es peor, no sólo se equivocan, sino que nos contemplan como víctimas propiciatorias para cualquier embaucador. Francamente, confiábamos que esas personas fueran un poco más sensibles e inteligentes. Y que, por supuesto, no menospreciaran nuestras capacidades.
En VEGAP, para decirlo gráficamente, estamos prácticamente todos los creadores, 1.700 artistas españoles y representamos a 60.000 de todo el mundo. Cada mes registramos la petición de incorporación de nuevos jóvenes creadores y, significativamente, no tenemos que registrar dimisiones.
Como saben perfectamente quienes afrontan este asunto sin prejuicios, los derechos de autor de los artistas visuales son hoy una pieza angular del ámbito cultural en todo el mundo desarrollado. Resulta anacrónico postular y reivindicar situaciones pretéritas: añorando una ideal época dorada retrospectiva. Es precisamente en la encrucijada de las diferentes aportaciones y perspectivas, donde el fermento del ecosistema del arte se renueva y fortalece. No, desde luego, en una situación de "ley de la selva", en beneficio siempre de los grupos de poder. No se pueden jerarquizar ni discriminar los grados de la libertad de creación y cuestionar el hábitat legal que la protege: porque ese suelo está construido con la materia de los derechos del ser humano. Tampoco propiciar una suerte de parasitismo excluyente. El diagnóstico de la situación del mundo editorial y los avatares de las diversas colecciones de arte, va a tener en los artistas plásticos una sensibilidad extraordinaria. Pensamos que la complejidad de la situación no permite actuaciones y declaraciones superficiales y apresurados comportamientos erráticos. Nos parece decisivo (como tenemos comentado a diversos historiadores de arte) buscar un espacio de encuentro frente a estériles enfrentamientos artificiales, producto, en muchas ocasiones, de equívocos y malas interpretaciones.
No hay que olvidar, por otra parte, que VEGAP está buscando siempre ese espacio de encuentro. Así, a través de su Fundación Arte y Derecho, no solamente apoya económicamente la realización de obras de creación visual en todas sus prácticas y manifestaciones a través de su concurso "Propuestas" sino que, además, promueve la investigación y la creación literaria de ensayos en materia de arte contemporáneo, con su premio "Escritos sobre arte".
Ante una serie de actuaciones recientes que se permiten cuestionar el derecho de autor, difamar a VEGAP y menospreciar la capacidad de los artistas para gestionar sus propios intereses, ha llegado el momento de hacer algunas afirmaciones, desde los creadores, que deberían tenerse en cuenta y, ojalá, suscribir por todos aquellos agentes que conformamos el ecosistema de la creación visual.
Uno.- El conjunto de este ecosistema, creadores, coleccionistas, galerías, museos, críticos, estudiosos, editores y buenos aficionados, deben aceptar algo tan obvio como que ese conjunto existe porque los creadores producen obras.
Dos.- Esas obras deben tener la protección jurídica de derechos morales y económicos.
Esos derechos pueden ser defendidos de forma directa o delegando en una sociedad de gestión.
Tres.- En España la sociedad de gestión es VEGAP, auditada permanentemente por el Ministerio de Cultura, con balances anuales, transparentes y públicos, sin ánimo de lucro, administrada exclusivamente por los creadores que renuevan periódicamente sus órganos de gestión.
Cuatro.- Los creadores visuales nos sentimos felices cuando nuestro trabajo es mostrado en las galerías y centros de arte, cuando es utilizado por los editores para mejorar nuestra cultura, cuando es adquirido por coleccionistas, museos y buenos aficionados, cuando se escribe y reflexiona sobre nuestras obras en críticas y publicaciones.
Y, como es natural, estamos deseosos por sentarnos a tratar sobre todos los problemas que puedan afectar a la mayor y mejor difusión de nuestra obra, así como agilizar y simplificar el respeto a los derechos morales y económicos que ella origina.
Cinco.- Estamos asistiendo a una gran transformación que llamamos la "sociedad del conocimiento" y en la que afortunadamente la creación visual sigue siendo una aportación relevante, pero que necesitará modos de gestión innovadores.
El futuro está en que todos nosotros, creadores, agentes, industria y público, desarrollemos estrategias que nos permitan producir, conocer y disfrutar, en todos los niveles y a través de todos los medios, de uno de los desarrollos que nos hace a las personas más humanas: las obras de la creación visual.
Joan Genovés, Presidente de VEGAP
Alfonso Albacete, Vicepresidente de VEGAP
Antón Patiño, Vicepresidente de VEGAP
Valentín Vallhonrat, Vicepresidente de VEGAP
Luis Gordillo, Consejero de VEGAP y ex presidente de VEGAP
Andrés Nágel, Consejero de VEGAP
Alberto Corazón, Consejero de VEGAP y Presidente de la Fundación Arte y Derecho
El Director General de VEGAP intervino al día siguiente con una ponencia titulada "Legislación y amparo de derecho" que podéis encontrar en los siguientes enlaces: [Parte 1ª] y [Parte 2ª].
Más respuestas
El Profesor Ramírez publicó en el número 217 de la Revista Lápiz su ponencia "La crítica y la historia del arte frente a los derechos de reproducción".
Esta revista, consciente del contenido del artículo, muy agresivo con VEGAP, nos ofreció contestarlo. Así, en el número 218 de esta revista se publicó el artículo titulado "Algunas precisiones contra la demagogia" que redactaron Joan Genovés, Alfonso Albacete, Antón Patiño, Valentín Vallhonrat, Luis Gordillo, Andrés Nágel y Alberto Corazón, todos ellos consejeros de VEGAP y Patronos de la Fundación Arte y Derecho y que podéis encontrar en el siguiente enlace [Ver artículo].
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