Las personas tenemos derecho a seguir creando cuando nos jubilamos.

Cinco razones para apoyar a la plataforma Seguir Creando:

  • Porque la legislación actual es injusta e incongruente
  • Porque constituye un agravio comparativo.
  • Porque no tiene comparación con ninguna legislación europea.
  • Porque es una nueva agresión a la cultura.
  • Porque es peor que un crimen: es una tontería.

La legislación actual es injusta y es incongruente

El Real Decreto Ley 5/2013 “De medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo”, de manera incongruente con el propósito que anuncian, limita la posibilidad de compaginar el cobro de la pensión de jubilación (incluidas las pensiones no contributivas) con los ingresos provenientes de los derechos de autor.

Esta Ley, por tener el carácter de Decreto Ley no ha sido debatida en el Congreso bajo la excusa de razones de urgencia.

Esta incongruente medida, de ninguna manera favorece la continuidad laboral de los trabajadores de mayor edad, sino que les desincentiva ante la posibilidad de seguir creando, bajo la amenaza de perder sus pensiones.

Esta norma es injusta; será legal pero no es legítima. La mayoría de los autores jubilados han obtenido el derecho a sus pensiones por su trabajo en actividades distintas a las de la creación intelectual y desde el momento en el que comenzaron a percibir su pensión no se les informó de que existiera impedimento alguno para compatibilizarla con su actividad creadora, lo que han estado haciendo durante años sin ningún problema, liquidando a la Agencia Tributaria en sus declaración anuales de la renta por sus ingresos provenientes de sus derechos de autor.

Además, Hacienda, nunca ha considerado la cesión de derechos de autor como generadores de IVA pues no los considera ni transacciones comerciales ni servicios profesionales.

Estamos ante un agravio comparativo

Cualquier ciudadano puede percibir ingresos por herencias o especular con activos financieros o cobrar dividendos como accionista o recibir rentas inmobiliarias o dietas en Consejos de Administración, sin perder por ello su pensión.

La pensión de jubilación se considera un derecho adquirido por el pensionista tras muchos años de cotización a la Seguridad Social.

Esto vale para el heredero, para el rentista, para el accionista, e incluso para el jugador en bolsa, pero no vale para los autores.

Si un jubilado hace una obra de creación intelectual y ello le reporta unos ingresos perderá automáticamente su pensión, si estos son superiores a 9.172€ al año.

Esta Ley no tiene cabida en Europa

En la Unión Europea, este Real Decreto Ley es una excepción deshonrosa que aplica muy mal la Estrategia Europa 2020 y la Directiva Comunitaria 2001/29 que establece que “Un sistema eficaz y riguroso de protección de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor constituye uno de los medios de garantizar autonomía y dignidad a los autores e intérpretes.

En Alemania, Francia, Reino Unido, Austria, Italia, Chequia, Portugal, Finlandia, Hungría, Suecia, Polonia, Estonia, Chipre o Luxemburgo, las pensiones de jubilación son perfectamente compatibles con las remuneraciones provenientes de los derechos de autor.

Es una nueva agresión a la cultura

Además de ser incongruente, injusta e insensata, esta medida y sus consecuencias (inspecciones y sanciones incluidas), parecen tan lejanas de cualquier lógica jurídica o económica que remite, una vez más, al ámbito de los ataques de quienes ven a la cultura y a quienes la hacen posible como un enemigo a abatir. Es está desafección a la cultura la que ordena políticas sociópatas como las restricciones hasta el agotamiento del apoyo a la cultura o el absurdo IVA que han tenido que soportar estos últimos años los creadores y las industrias culturales de nuestro país.

Es está desafección a la cultura la que ordena políticas sociópatas como las restricciones hasta el agotamiento del apoyo a la cultura o el absurdo IVA que han tenido que soportar estos últimos años los creadores y las industrias culturales de nuestro país.

Esta vez, además, se trata de perseguir uno por uno a quienes solo piden que se les de lo que les corresponde y además seguir creando.

Es peor que un crimen: es una tontería

Con esta medida no gana nadie. El creador se queda sin pensión, la sociedad se queda sin creaciones, Hacienda frena una fuente de riqueza para nuestro país y para las arcas del Estado y no por ello, se resuelven las necesidades de nuestra Seguridad Social de acuerdo con los criterios establecidos por la Comisión Europea en su Libro Blanco de “Ayuda para unas pensiones adecuadas, seguras y sostenibles”. Es de necio confundir valor con precio.

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